64: B/N.

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Lo importante de dibujar en blanco y negro, es que usted puede imaginar los colores a placer.





















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56: Pulmón.

61.





(+)

60: Again and again.

59: Verborrea.

58.

Ayer, conversaba con un amigo que me decía: "weon, yo no me atrevo a ser artista. Soy mucho más irresponsable que eso. Imaginate la responsabilidad que conlleva el decir que lo que haces es una obra, que tiene un significado y que está en tí, o que estuvo en tí y ahora esta aquí, para ser ad mirado por la gente, por los espectadores que verán tu trabajo, sólo imaginate. Hay gente que se dice artista, eso está muy bien si de verdad lo sienten, y los admiro. Yo, no me atrevo a cargar con ese peso, es mucho".
"Ehh, nicagando", dije yo, y seguimos tomando cerveza en el parque, celebrando que nos habíamos encontrado.

Fragmento 54.

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La otra vez, quise hacer algo de eso, tratar de atrapar algo de eso.






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Fragmento 47: Play Doh.

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Hace mucho tiempo que no dibujaba un ojo.

Younger than Him.

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Algunos de mis trabajos salieron publicados en "Younger than Jesus, Artist Directory", un libro que supuestamente presenta a los artistas más relevantes menores de 33 años alrededor del mundo.
Estoy muy feliz, pero hay tantos artistas que conozco que deberían estar acá, incluso más que yo. Mis respetos a todos ellos.

In wintertime.



Albert Ayler, 1965.

Versión favorita de summertime.

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A veces me siento a pensar con esa incertidumbre horrorosa en la distancia que existe entre yo y las cosas. Por ejemplo, la distancia que hay hasta que yo me levante de esta silla y alcance una polera, un polerón, abra la puerta y camine hasta el baño, me lave la cara. Luego encontrar mi mochila, perdida desde hace días en un desorden colectivo, luego llenarla con los tarros, latas, pinceles, brochas y rodillos que primero tengo que lavar bien, pues desde la última pintada que están en un tarro con agua, luego encontrar la puta tarjeta del transantiago o las llaves del candado de la bicicleta (seguramente será esta última la que encontraría primero y la que prefiero encontrar), luego una botella con agua, bolsas de plástico, la cámara de fotos que me regaló mi madre, pilas, el pentdrive que suena en mono y que hay que renovarle la música, zapatillas por supuesto, el polerón no es suficiente con este frío una chaqueta, espátula, papeles, el celular, la harmónica y bien. Estar a punto de salir y volver por el carnet de identidad, plástico identitario, y claro menos mal eso me acuerda de la mota. Luego ya a punto de cerrar la puerta quedarme pensando en que cosas me harán falta durante este viaje, mirar pegado el pasto que dejan crecer en la vereda, y que si te detienes un momento puedes ver que está moviéndose constantemente, en unos espasmos cortos y silenciosos; en ese momento pienso que quizás el pasto es el pelo de esa tierra, y la tierra por la que camino cada día es la piel de ese cuerpo que palpita, y ese mundo y así sucesivamente. Pico, pero estar a punto de cerrar la puerta, y cerrarla para dudar por completo de aquella decisión, jurando que algo fundamental me falta, bueno pero pico: ya cerré. Montar la bicicleta sintiendo el frío en la cara y recorrer calles en busca de una pared apta para pintar, tratando de escoger un lugar alejado de vecinos molestos, de preferencia un peladero o una casa o edificio en abandono. Viajar pensando en la distancia que hay entre esa pared y yo, donde está ese lugar que encontraré y que supone ser el correcto, fuera de discusión, en el momento en que este pintando? andar durante un rato, tratando de abarcarlo todo con la mirada, tratando pero finalmente, es sólo decidir y desplegarse. Tarros se abren con espátula y el resto de las cosas se distribuyen sin determinación en el suelo cercano al muro. ver la pared un buen rato, tratando de descubrir que wea esconde, o más exactamente que wea escondo yo, y luego de ver algo ponerse a pintar. Es en este momento cuando surge en mí un silencio muy grande, sin ser cursi pero el ruido de la calle desaparece y la gente de alguna manera también, todo, la conciencia de ciudad, de humano etc. Estado de trance, formas repetitivas, series, ritmos, escalas, idas y venidas de adentro de la pared hacia afuera, sentir la ausencia de errores porque hacer esto es hacer lo correcto simplemente, y de un momento a otro ver ya que no hay mucho más que hacer. En verdad, es ridículo hacer esto que estoy haciendo, tratar de describir lo que es pintar. Guardar con calma las cosas, mientras el frío se transforma en oscuridad que es un atardecer oculto para nosotros, y en eso pensar en la distancia que existe entre ese atardecer y yo. Tomar un par de fotos (al final nunca necesité la harmónica o la mota, pero es bueno tenerlas siempre a mano), subir a la bicicleta y vamos devuelta. Es una verdadera lástima que a veces me quede pensando esto en vez de ir a pintar.

Fragmento 44: Rostro.

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"(...) El humano en tiempos pasados, entonces debió haberse visto siempre desde su mirada, desde el punto de vista que le dan sus ojos. De esta manera el puede ver sus brazos, piernas y gran parte de su cuerpo como elementos que se relacionan a él, de alguna manera. (...) Puede intuir quizás, gracias al tacto, que tiene protuberancias y agujeros que rodean una superficie redonda cerca de donde sale su mirada, pero no es capaz de ver ni tener seguridad de nada de esto.
Cuando se enfrenta a su reflejo, quizás gracias a un charco, el es capaz de sentir la extrañeza de su cuerpo y su existencia en el mundo, la ocupación de un espacio en el universo y la conciencia parcial de que es algo, que tiene un rostro con agujeros y protuberancias."

- Adriano Di Bensani.














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Fragmento 42.5.

Nunca había tenido que borrar un trabajo mío. No por este tipo de razones. De hecho las únicas veces que he borrado algo así ha sido para realizar otra cosa sobre lo anterior.
Desde antes de hacer el fragmento 42 en Galería Moto supe que sería una pintura que tendría un fin, digo un final un término, pero fue extremadamente extraño hacerlo, luego de la cantidad de trabajo que significo hacerlo y las maneras que tienen las pinturas callejeras para existir. Me acordaba a ratos de esas hermosas pinturas que hacen en el tibet con polvos de colores, que representa la imagen de un buda o que se yo, alguna deidad, y que simplemente existe para ser desecha. Valores del proceso, fin en sí mismo. Pienso en el interior y el exterior de las cosas, de la cosa en realidad, de su corta vida y su forma de despedida. Acogió a varios durante estas semanas, los reflejo desde dentro; y desde afuera, bueno quien sabe, fue mirado como cualquier otro acontecimiento barrial. El goce de pintar la pintura quedó subeditado a este ánimo sepulturero y a esta situación espiritual, el entierro. Nicagando como algo relacionado a la pena sino todo lo contrario, porque la situación sepulturera incrementó el goce de pintar la pintura.
Aquellas capas de piel, segmentos varios que componen la dermis con capas de densidad y sensitividad, cada una con una función determinada, y organismos varios que la recorren y falsamente llevan a la vida un sistema nervioso, circulatorio y etceteras, finalmente razones de ser de algo vagamente comprendido mas allá de caprichos estéticos y mejor es dejarlo así.
Aquellas capas de piel que componen entonces vida, organismos y sistemas que confluyen y se entrecruzan, fragmentos de algo para algo que existen en función uno del otro, o que por lo menos le darán esa impresión en el mejor de los casos, y que se suceden como un maquina autodependiente y llena de vida mientras sea, como el sueño de cualquier obra de arte. Este sistema que se articula y desarticula dentro de su marco de acción, dentro de este fragmento indeterminado y que improvisa su camino a medida que este acontece, es el mismo que determina el principio de su final. Quizas debería poner velas a este altar como haría Diego.
El sepultar una aparente vida tras capas y capas de tierra, el tomar la desición de embutirle la cola por la boca a la serpiente o de sacralizar una existencia para que perdure su recuerdo, como un cuerpo que fue y estuvo, se contrajo y se dilató cuanto pudo, hasta el endurecimiento. Que por las capas de tierra digo, desaparece lenta hacia el blanco y cae con velocidad bajo el violeta. Tierra blanca casi cal casi yeso, cubre la superficie de la piel al interior del recinto hasta no dejar rastro (esa es la idea), mientras el interior late o quizas se retuerce, si queremos ser melodramáticos, ante la posiblidad de verse enfrentado a una situación parecida. Al cabo de un día sólo hay blanco y en aproximadamente 3 horas una gran explanada violeta cubre el exterior.
El cuerpo en reposo descansa sin a histeria de tener sus organos a la vista de la gente, sino ya resguardado y protegido por los microorganismos de la tierra.
Aparentemente mi gesto queda mudo, por capas enormes que esconden el cuerpo, confiando aún en que late bajo esta y que ahora mi gesto es mayor, pues yo soy tu cuando hago esto; pues este es El gesto, todos los gestos metidos ahí; series de capas de colores que recubren capas de colores, explanadas, en este caso: la vibración del cuerpo que aún se percibe, gracias a una diferencia tonal del violeta.





Fragmento 42: Vosigladea Signiti.